Atlético Tucumán tiene una oportunidad valiosa esta tarde. Una chance casi inmejorable para revalidar las buenas intenciones que desplegó en Rosario y demostrar que el ciclo de Julio César Falcioni trajo aires renovados a 25 de Mayo y Chile. Hoy, desde las 17.30, el “Decano” recibirá a un golpeado Tigre con un objetivo que excede los tres puntos: conseguir un triunfo que termine de enderezar el rumbo y que sirva de confianza para lo poco que queda del torneo Apertura.
El gran desafío será ratificar que el grupo realmente hizo un cambio de “chip” con la llegada del experimentado entrenador. Una victoria supondría su segundo éxito consecutivo como local bajo el mando del “Emperador” -tras aquel 1-0 ante Gimnasia- y extendería un pequeño invicto en casa a tres partidos. Una racha que, al hilar fino, bien podría haber sido perfecta si Leandro Díaz no malograba aquel penal agónico frente a Aldosivi en la última jugada del partido.
Esta idea de evolución se sostiene en lo visto ante el “Canalla” el fin de semana pasado. En Arroyito, Atlético mostró otra cara: pasajes de presión alta efectiva, mayor solidez en la mitad de la cancha y una generación de peligro considerable que no se veía hace tiempo, especialmente cuando el equipo salía de casa.
Sin embargo, quedó la espina de no haber sabido trasladar ese dominio al marcador. Hoy, el examen pasa por la madurez: demostrar que este equipo sabe dar los golpes en los momentos justos, allí donde el partido demanda lucidez y contundencia.
Un rival herido
Esta oportunidad de oro no sólo se explica por lo que puede generar Atlético puertas adentro. También reside en el presente anémico de Tigre, que llega al Monumental tras ocho partidos sin conocer la victoria. Es un escenario propicio para que el “Decano” profundice la crisis de un rival que camina por la cornisa y sume puntos clave para escalar en la tabla de posiciones.
A ese contexto se suma otra señal alentadora: David “Rulo” Romero, el segundo máximo artillero del campeonato con seis tantos y principal carta ofensiva de Diego Dabove, no será de la partida esta tarde.
El delantero aqueja una dolencia muscular y el cuerpo técnico del “Matador” decidió preservarlo para el duelo por Copa Sudamericana de este jueves contra Macará de Ecuador. Sin su hombre más peligroso, Tigre pierde peso específico en el área, una ventaja que la defensa deberá usufructuar al máximo.
Una piedra en el zapato
A pesar del presente esquivo de la visita, los libros de historia invitan a la cautela. Según los registros de Data Atlético (una cuenta de “X” dedicada al análisis y recopilación del rendimiento del “Decano”), Tigre se ha convertido en una verdadera pesadilla estadística para el conjunto tucumano.
Tomando en cuenta los últimos 24 enfrentamientos entre ambos, el equipo de 25 de Mayo y Chile sólo pudo festejar en cinco oportunidades, frente a las 11 victorias del conjunto de Victoria.
Al poner bajo la lupa los duelos más recientes, el panorama es todavía más complejo: Atlético apenas ganó uno de los últimos 10 cruces contra el “Matador”.
Para encontrar esa excepción hay que viajar en el tiempo hasta 2018, a aquella noche mágica del 3-0 en el “José Fierro” donde Luis Miguel “Pulga” Rodríguez se despachó con un triplete que dio la vuelta al mundo.
Al igual que en aquella jornada inolvidable, el Atlético de Falcioni tiene hoy la mesa servida para volver a enamorar a su gente. El contexto, la localía y las buenas sensaciones dejadas en un escenario hostil como Rosario invitan a la ilusión. La oportunidad de dar el salto definitivo está ahí, latente. Ahora, la pelota queda bajo los pies del “Decano”.